miércoles 13 de enero de 2010

LA PESTE


Llegué a Reunión una mañana de verano.
La ciudad era hermosa, el aire límpido.
Respiré tranquila y pensé que allí comenzaba mi nueva vida.
Mas a mi paso todas las puertas se cerraban,
las llamas de las hogueras se avivaban,
los árboles temblaban agitando sus hojas
y las aves huían en bandadas con forma de flecha.

Presiento que provengo de un tiempo maldito
y avanzo hacia un mañana desierto,
en el que se pudren las raíces de los árboles.

Eso olvidé contarte,
que lo que para otros es luz
para mí es penumbra,
que donde unos calman su sed
yo sólo encuentro desgracia.

Sueño que me arrastro entre el lodo,
entre nubes de mosquitos,
y sólo una cosa deseo:
amortiguar el dolor
y aún los dolores sucesivos
y simultáneos.

Sé que ya no seré feliz.
Pasará la primavera,
vendrá el verano,
y seguiré aquí,
al pie de la muralla,
esperando…

miércoles 30 de diciembre de 2009

LITURGIA



Sueño con nubes que pasan veloces
Con dunas que avanzan en la noche
Y serpientes aladas que traen la paz
Vislumbro tu miembro en forma de ciervo
Me preguntas
Te contesto
No gritaré
No besaré
No voy a perdonarte
Solo seré
La negación de la negación
un eterno ir y venir
dentro de los círculos del infierno

jueves 25 de junio de 2009

BROKEN DREAMS


Llovía y tú y yo nos mirábamos a ras de suelo
como dos estorninos abatidos por los perdigones..
No recuerdo aquel día
por la tristeza de la despedida
sino por la intensidad del odio
tiznando tu rostro
y dibujando surcos en la tierra
Hablamos de nuestra antigua adicción a las puestas de sol.
y del olor a heno durante la siesta.

En los días siguientes
conocí las costumbres de las mareas,
la rigidez de los cuerpos
conducidos al patíbulo,
la facilidad con que algunos
caminan sobre las aguas.

También fue el tiempo de olvidar
antiguos sueños, antiguos compromisos.
Pero has decidido marcharte
y ya no podré cumplir mi promesa
de regalarte un barco dentro de una botella
Eras un hombre, al cabo, con su navaja de afeitar y sus cumpleaños.

Tú querías que cada día
te trajese una ofrenda distinta
y te pedí una tregua.
No era yo de la estirpe de los guerreros.
Me fue concedida, pero sólo
en tanto durase el canto de las aves
que anidan en los almendros

Después el cielo se tiñó de negro
y sobrevino el temporal.
Nada quedó a su paso,
pues desaparecieron
hasta los corazones
cincelados en los troncos de los árboles.

Fue la primera tormenta
de la estación de los monzones.
Después de ella,
ya nada sería como antes.

martes 3 de febrero de 2009

Liturgia


Venías y me hablabas
Y tu boca era un velo
Que poco a poco me envolvía.
No entendía tu lenguaje
Pero me sentía acariciada
Como por un aliento invisible.

Luego sonaban los cascos de los caballos
Y un escalofrío me recorría la piel
Centímetro a centímetro.

Abría los ojos y me golpeaba el vacío
Te buscaba en todos los puntos cardinales
En los pliegues de las nubes
Y en las grietas del subsuelo.

Aceptaba la evidencia de que no estabas
Pero dejaba la puerta entornada
Y un fuego amigo con que calentarte
Y una jarra fresca con que apagar tu sed
de viajero en eterna fuga,
a quien una maldición
obliga a regresar.

lunes 30 de junio de 2008

SACRIFICIO


Me gusta el silencio
y todavía más el aullido de los lobos.
Pues había un lobo blanco que venía a esperarme
todos los inviernos
y dejaba sus pisadas en la nieve.

Yo lo seguía obediente,
porque él lo era todo para mí,
hasta que un día dejó de nevar
y perdí su rastro.

Ahora imagino los paisajes blancos
que nunca llegaré a contemplar,
hollados por manadas de lobos hambrientos.

Mientras, me pudro despacio…
en esta habitación sin ventanas.

miércoles 30 de abril de 2008

MEMENTO MORI


Vengo de un lugar
donde la sangre mana del interior de las rocas
donde todos conocen el lenguaje del miedo
y los cañones avanzan con sus piernas descoyuntadas
sembrando confusión y reclamando para si la victoria

Aquí una catapulta arroja una piedra incandescente,
allá un puñado de huesos rotos se sepultan en el polvo.
A un lado se derrama aceite hirviendo,
abren sus fauces los cocodrilos,
se desperezan las ballestas.
De los aleros gotean lágrimas de sangre
y fantasmas insomnes vuelan en círculo
alrededor de los prisioneros.

No me preguntéis por el color de mi uniforme,
o por cómo me reclutaron,
ni por el calendario de las batallas
o el hedor de los cadáveres,
pues en nada he reparado,
concentrada en mantenerme con vida.

Mis ojos se han vuelto turbios
y mis lamentos vagan dispersos,
como mi sangre, que se ha secado,
aquí y allá sobre las dunas de azufre.

Allá de donde vengo no había moral ni modales,
ni rastro de quinta enmienda,
ni Convención de Ginebra.
Cada palo que aguante su vela.

Allí nuestros corazones
dejaron de latir momentáneamente ante el espanto
y ahora se lamentan como hermanos de leche
perdidos en la niebla,
del amanecer.

Pasarán muchos años
antes de que pueda olvidar los ecos del pavor,
el castañeteo de los dientes,
los gritos en las lomas,
el olor de los cobardes.

Mis viejos camaradas no me reconocen,
me han borrado de sus recuerdos,
como se borra una huella en la arena,
rehuyen mi compañía
y fingen no verme
aunque les visite en sueños.

He perdido mi lanza y mi montura,
he sentido el lamento helado
del fuselaje de las águilas
que sobrevolaban las trincheras.
He visto gusanos trepando por las calaveras
de mis compañeros muertos.
He contemplado el verdadero rostro de la muerte
y he olvidado hasta mi nombre.

miércoles 9 de abril de 2008

VISIÓN


El hombre amarillo
sale del sobre,
estira una pierna
y luego la otra,
bosteza y se marcha.
No pide permiso,
coge lo que quiere,

Al hombre amarillo
nadie le hace un reproche.
Fuma en el despacho,
pone los pies en la mesa,
bosteza sin tapujos
y se corta las uñas en el restaurante,
justo entre el primer y segundo platos.

El hombre amarillo
no recicla, no vota,
no enferma ni le ponen multas.
No hace abluciones,
no usa desodorante,
no duerme, no bebe
y aprueba todos los exámenes.

El hombre amarillo
atrae la mala suerte
y asusta a los niños.
No le cae el pelo,
no se ríe, no llora,
no va a la montaña de Mahoma,
no le teme a las tormentas

Al hombre amarillo

no lo consumen las dudas,
no se siente culpable,
nunca se arrepiente,
no sabe contar chistes,
la lluvia no lo moja
e interrumpe a los que hablan.

El hombre amarillo
nunca da la hora
y le fían en las tiendas.
Lee libros amarillos,
come cosas amarillas,
se viste de amarillo
y muere un día amarillo.