lunes, 17 de marzo de 2008

FOTOGRAFÍA


Quiero hablar de la inquietante belleza de los números primos.

El tres.
Esta soy yo, la que juega con un cuchillo.
Esos son mis padres, los que creen en la verdad y la culpa.


Llueve una lluvia sucia de negros presagios
Una voz susurra que llega un día
en el que la suerte se acaba.

El oráculo dice:
Acabarás hastiada de ver
como se repiten las mismas cosas.
Sufrirás lo indecible
hasta que te liberes de todas las cadenas.
Cada día te cruzarás con muchedumbres
que pasarán a tu lado sin mirarte.
No entenderás el idioma de tus hijos.
Serás atendida por curanderos que no
se dignarán tocarte.

El dos.
Lo que vino después
fue apenas un sueño o delirio.
Tú decías haber cruzado todas las líneas
y roto todos los tabúes.
Yo prometía acompañarte
a los lugares en los que el dolor
deposita sus huevos amarillos.

Pero éramos tú y yo, fíjate,
éramos nosotros,
aunque ya no seamos los que fuimos
y aquello ya no tenga remedio.
Por eso evitamos mirarnos a los ojos.
Y en cambio nos miramos desde arriba,
como se mira a un reo.

Otros labios pronuncian el veredicto

sábado, 15 de marzo de 2008

ARAÑAS DE CRISTAL


Es tarde y la vida
Se pudre sin remedio.
Hoy no habrá invitados
Que tintineantes desbrocen tu manido recuerdo.
Sonrío.

Tu ausencia revolotea zumbona
En el ambiente, y en el reloj retumban
Las pisadas del tiempo
Que amenaza con sus cascos
Las últimas trincheras del deseo.

Es tarde y la vida
Se pudre sin remedio
Y el cielo suplica que cese el tormento
De sus miembros corrompidos.

Sentado en la ruina
Espero que ya nada ocurra

martes, 4 de marzo de 2008

TIMÓN DE COLA


En el arco tenso de tu espalda
Renace la furia antigua
De alisios mercenarios
Que la mano tenue
Deshila

Oscura moneda que te brinda
Caliente mi alma humedecida
Aleteo de mil ansias
Que arrasan las viejas murallas vencidas

Y aunque todo cuanto nos demos
Sea falso consuelo y sinceras mentiras,
Ningún amor habrá más cierto
Como el que pago en lo que tú me pides

miércoles, 27 de febrero de 2008

ABISMOS INFRANQUEABLES


Me he despertado en la isla,
como siempre había soñado:
sin memoria, sin palabras.

Atrás quedan la ceniza y el odio.
Lejos, la mentira y el dolor.

No oigo las sirenas de las fábricas,
ni el fragor del tráfico,
ni pisadas a mi espalda.

No siento ninguna obligación,
ningún remordimiento,
ninguna opresión en el pecho,
ningún aliento detrás de mi nuca,

No llego tarde a ninguna cita,
no puedo quebrantar ninguna norma,
no debo contestar a ninguna pregunta,
nadie viene a perturbarme.

Aquí soy feliz
a pesar de tu ausencia.
Aquí no existe la belleza,
sólo la calma.

martes, 26 de febrero de 2008

NÓMADAS


A veces sueño que no me he ido, que sigo atado mansamente al pesebre de los bienpensantes. Los días corren y nada parece alterarse a mil kilómetros a la redonda. Pienso que mi vida no es ésta, que nada de lo que me rodea me es propio, que no tengo iniciativa sobre lo que va determinando la arquitectura de cada día, de cada idea. Las claves se retuercen y todo parece confluir en un viejo álbum de inútiles sellos que sólo testifican un pasado más o menos congruente, una desidia latente que me guía hacia la nada como un faro ciego. Un cuerpo en transición que me culpa de los errores que se fueron cimentando durante los días en los que pastoreaba pacientemente la soledad. Sin embargo, siento las arenas cribando mis pies, el calor sobre mi espalda y el hambre vaga de horizonte secándome la retina. Rodeo mi sombra como un perro antes de dormirme hoyando el polvo, buscando el lecho que decante la vigilia que me enloquece como el viento que no descansa y devuelve a los marineros a su infeliz niñez, como el agua que me falta en mi huida precipitada, como el incienso que se quema en honor de los héroes que consiguen volver. Lejos, en el horizonte de la charca, hay pájaros y árboles que marcan el linde de la granja; más allá, la nada de los que no regresaron, de los que desertaron.

jueves, 21 de febrero de 2008

QUEMAR LAS NAVES


La primera vez
me dieron diez latigazos
pero no dije tu nombre.
La segunda,
me obligaron a caminar sobre cristales,
mas no te traicioné.
Hubo más veces
que ya no recuerdo
pues perdí la memoria.

Pasó el tiempo,
y el periódico trajo la noticia
de que habías caído en una emboscada.

¿Qué vas a hacer ahora que él ha muerto?, me preguntaron.
Contendré la respiración
hasta que los oradores tartamudeen
y mi pensamiento detenga la lluvia.
Ahuyaré hasta que se astille el cielo,
hasta que el mar se solidifique
y los pájaros confundan los vientos.
Lloraré hasta que se me caigan las uñas,
las plazas se vacíen.
y se postren de rodillas las estatuas.

martes, 19 de febrero de 2008

HOSPITAL DE SANGRE


La nieve cae como pólvora en el fuego.

Te introduzco pan en los bolsillos,

ya que el viaje será largo


Un reguero de semen

me lleva hasta un rictus indescifrable.

Sueño con labios que sangran,

con puños que se cierran

y venas que se parten.



Más allá de las vías de tren

un muchacho abrillanta una pistola,

una madre prepara una coartada.

Ellos lloran por la última injusticia,

tú y yo por lo que nunca podremos perdonarnos.


Otra victoria sin gloria.

Tú insistes en no rendirte,

yo me declaro culpable.

Ya sólo quiero olvidar.


Nada de lo que haga, nada de lo que diga

podrá reparar nada, podrá aliviar nada.